Arriel Domínguez. Desafíos para la conservación de la cultura y las formas de vida en la montaña. Vivir en los Pirineos.

Su presencia en este encuentro responde a tres décadas de compromiso con el Pirineo. Su familia llegó al valle en 1994. Apenas unos años después, en 1998, ya estaban en primera línea en una de las grandes batallas por Canal Roya: la oposición al proyecto de unión de estaciones de esquí por la Canal de Izas impulsado por el Gobierno de Aragón e Ibercaja, que implicaba la construcción de una “pista asfaltada” recorriendo el valle.

Ya entonces había quien decía que «por muy romántico que parezca, no se puede vivir de hacer queso o mermeladas». De modo que en 2007, la familia decidió pasar de la queja a la propuesta: Abrieron las puertas de la Formachería O Xortical, un proyecto de autoempleo basado en la elaboración de queso, en ese primer momento incluso con rebaño propio. La quesería fue una apuesta por la economía productiva y la fijación de población desde el trabajo artesano y el valor local.

Hoy en O Xortical trabajan 4 personas que producen miles de kilos anuales de queso de leche cruda de oveja, con elaboraciones basadas en recetas tradicionales o desarrollos propios como el reconocido «Azul de Bunker». Comercializan dos tercios de su producción directamente al público en su punto de venta directa en el Valle del Aragón, junto a gran variedad de producto local.

Aunque Arriel padece las neurosis típicas del que tiene negocio propio y trabaja más que vive, su compromiso no se ha quedado en el obrador. En su juventud se mantuvo activo en la lucha contra el recrecimiento de Yesa. Y hace tres años, cuando resurgió la amenaza de la unión de estaciones a través de Canal Roya, volvió a implicarse.

Su intervención en este congreso aporta la mirada de un pequeño productor local, pero también de un vecino del territorio que se niega a aceptar que el único futuro del Pirineo sea el binomio turismo-construcción.