Asunción Ballarín. Desafíos en el contexto climático y socio-económico actual de una veterinaria de grandes animales.

Está sobradamente comprobado que en el Pirineo están aumentando las temperaturas. Eso tiene muchas consecuencias pero por mi profesión, mi preocupación más grave es una cuestión sanitaria: Las enfermedades vectoriales están avanzando desde el continente africano al europeo y esto hace que en estos últimos años tengamos enfermedades como la lengua azul, la enfermedad hemorrágica epizoótica y la temida dermatosis nodular bovina, que tantos estragos ha hecho en nuestra comarca, obligando a las autoridades sanitarias a hacer un vacío sanitario de las explotaciones positivas con todo lo que ello conlleva para los propietarios y para el resto de ganaderos por la inmovilización de sus animales.

Por otro lado, el cambio climático hace que los inviernos se acorten, lo que en alta montaña podría considerarse una ventaja porque los animales pueden permanecer menos tiempo estabulados. Pero que tiene el inconveniente de que, al no descender tanto las temperaturas, los microorganismos y parásitos (el ejemplo más claro son los insectos) no desaparecen en la estación fría.

Además, el hecho de que los veranos sean más cálidos y largos conlleva una mayor sequía en las montañas y por tanto disminución de agua y pastos con los que se alimenta el ganado en extensivo. No podemos pasar por alto el aumento del riesgo de incendios.

Respecto al marco socio-económico, en la montaña y en todo el medio rural en general, hay una crisis del modelo tradicional.

La rentabilidad de una explotación ganadera extensiva, y sobre todo si está ubicada en la alta montaña, es mucho menor que si la explotación es intensiva o está en el llano por los siguientes motivos:

-No se pueden tener tanto número de cabezas porque hay pocas zonas pastables exceptuando los pastos de alta montaña aunque estos también tienen el hándicap de que si están con bosque o matorral no son subvencionables para la PAC.
-El sector ganadero está envejecido y no hay relevo generacional porque la ganadería es 24/7 y la mayoría de los jóvenes optan por una ocupación en otros sectores como el turismo o la construcción.
-El aporte suplementario de alimentación de los animales tiene un mayor coste por la distancia a los lugares dónde se produce (en la montaña no se puede sembrar porque no hay parcelas suficientes y el clima no lo permite)
-Los daños que causa la fauna silvestre (jabalíes, buitres y grandes carnívoros

Bajo mi punto de vista, se tiene que educar a la población (sobre todo urbana, la rural suele saberlo) para que se le dé un valor añadido a la ganadería extensiva de montaña. Es un tipo de ganadería importante para gestionar el territorio, generar biodiversidad y prevenir incendios, además produce alimentos de calidad por el mayor bienestar de los animales.

Desde la escuela de pastores de Aragón, La Estiva, dónde soy docente, intentamos trasmitir estas ideas.

Y se tiene que cuantificar económicamente a los ganaderos en extensivo por el servicio ecosistémico que generan para que no desaparezcan. Si no se hace pronto, ya será demasiado tarde.