Uno de los vectores esenciales para la conservación y valorización del patrimonio natural y cultural en los Pirineos franceses emana de sus propios habitantes. Para afrontar los cambios y dificultades de la economía rural de montaña, dinamizarla, evitar el despoblamiento y consolidar el desarrollo sostenible del territorio, tanto el sector primario como terciario rivalizan en iniciativas originales, alternativas y colaborativas.
Lo que antes eran (y aunque sigan existiendo) proyectos privados o aislados, hoy día, se han transformado en muchas ocasiones en proyectos comunes, en el sentido de “para el bien común”. Entre otras cosas gracias a la emergencia de una asociación colectiva (Agora Pyrénées) que funciona como una “agitadora de ideas “y que reúne diferentes actores del territorio, ya sean empresas de carácter social, cultural o económico, ciudadanos, asociaciones, municipios y organismos intermunicipales, todos motivados por los mismos valores. Gracias estos encuentros emergen ideas, acciones, se crean sinergias, interacciones, se establecen contactos, y se sostienen proyectos para llevarlos a cabo cuando se puede, o defenderlos y acompañarlos antes las instituciones públicas bajo una marca federativa (Marca Pyrénées) para mayor visibilidad.
Porque efectivamente, la ayuda sobretodo financiera de las instituciones públicas francesas y su apoyo es importante y necesaria. Pero no solamente. Ejemplo es que hace cinco años se creó una agencia interregional, l’Agence des Pyrénées, co-dirigida por las dos grandes regiones pirenaicas, Aquitania y Occitania, e integrada por sus departamentos fronterizos (comarcas) que obra y permite a las autoridades regionales y del Estado tener una visión integral de los retos que debe afrontar la cordillera, rompiendo las barreras de enfoque y de herramientas de intervención, y reforzando sinergias entre las misiones de formación, desarrollo y promoción turística. La ambición de esta agencia es inspirar, animar y sostener una nueva dinámica de desarrollo en los diferentes valles, pero apoyándose en sus recursos naturales, patrimoniales, económicos y sobre todo humanos. Un ejemplo de ello, son los encuentros anuales que hace con Agora Pyrénées (entre otros) para recabar, intercambiar, reflexionar ideas e impulsar proyectos que convergen hacia una nueva manera de vivir en la montaña, de una manera más sobria, colaborativa y resiliente.
Sin querer comparar los Pirineos franceses a los españoles, a través de mis más de 20 años de trabajo como periodista para la revista Pyrénées Magazine, he podido ver cómo los habitantes de los Pirineos franceses, muy aferrados a su tierra, luchan a diario para preservar una calidad de vida, con o sin ayuda de sus instituciones públicas, con más o menos éxito. Tal vez porque las normas sean más restrictivas o complejas, no existen megaproyectos como los que se dan en España y si los ha habido, han sido frenados por la población. De ahí que los Pirineos franceses no hayan sufrido drásticos cambios paisajísticos ni culturales en los últimos decenios, y que hoy les sirven como moneda de cambio para valorizar el territorio, apostando por el medio ambiente, las tradiciones, la calidad del turismo, y actividades económicas originales, alternativas, colectivas o transversales que ayudan a la atractividad del territorio fijando la población o atrayendo nueva, invirtiendo en la renovación de lo existente y mejorándolo. No es oro todo lo que reluce, porque todo no es perfecto, pero es evidente que los habitantes de los Pirineos franceses saben lo que quieren y lo que no, y desde hace tiempo tienen un alto grado de conciencia ecológica.
De ello, daré cuenta durante la ponencia con diferentes ejemplos concretos, en los que el amor al país es esencial, y en otros en la que no es suficiente sin voluntad política… y sin financiación. Pero si las ayudas en Francia son constantes, podemos preguntarnos, ¿hasta cuándo sabiendo que las subvenciones se agotan? Los franceses lo tienen claro, la hora de la transición ha llegado y hay que ser resilientes. Para lograrlo será necesario reforzar la colaboración entre las dos vertientes y multiplicar los proyectos transfronterizos.